La unción de los enfermos
Cuando yo tenía alrededor de 20 años, estaba lejos de Dios. Yo fui educado en un colegio jesuita en Piura, Perú y tuve una buena formación espiritual. Pero por muchas razones, la universidad me cambió. Más tarde conocí a mi esposa Chela y después de nuestro matrimonio en 1976, yo comencé a leer Los libros de Norman Vincent Peale. El “ Poder del pensamiento positivo “ me impactó mucho al final de los 70. Estos libros me han ayudado en mi manera de pensar, y mi relación con Dios ha mejorado. Siempre me sentí no unido a El hasta sino hace unos pocos años.
El consejo que doctor Peale da a sus lectores me impactaba al leerlo pero el problema era que no practicaba la forma que él recomendaba. Leyendo sus libros, la felicidad venía rápido, pero más tarde cuando los problemas venían la fe desaparecía pronto. Lo mismo ocurre en la parábola del sembrador en la Biblia cuando la semilla no cae en buena tierra.
Sucedió hace algunos años que mi cambio real vino. Esto sucedió porque yo comencé a memorizar frases de la biblia y de pensamientos positivos. La repetición de esta lista de pensamientos la hacía en mi caminata diaria. Increíble! El cambio vino pronto y la paz de Dios estaba cerca; yo era más feliz y tenía más fe.
Mi hija se casó en el 2007. Después de algunos meses, me hice una prueba de sangre. Luego mi doctor de familia me llamó y me dijo que tenía algunos problemas en mi riñón. Y me envió a un especialista quien me informó de la situación. La función de mi riñón empezaría a disminuir hasta que yo necesitase una diálisis o un trasplante. Esto me afectó. El especialista continuó chequeándome cada seis meses, y mi riñón no iba tan mal. Mi creatinina, que es el elemento que controla como el riñón está trabajando, se mantenía estable.
Habían algunas veces que estaba deprimido por esta situación. Conociendo lo que me pasaría en un futuro cercano era mi pesadilla. Mi esposa me dijo que ella me daría su riñón cuando fuera necesario. Pero yo pensé que el suyo no sería compatible con el mío. Muchas cosas estaban en mi cabeza en esos tiempos.
En una de las citas con mi doctor, él me dijo que mi creatinina estaba alta, y que ella estaba preocupada por eso. Ella hizo algunos cambios en mi medicación. Esta situación de mi riñón me afectó a mí de nuevo. Pensando que el final estaba cerca, eso me mantuvo en shock.
En ese tiempo leyendo la Biblia me encontré con un párrafo en Santiago 5:14-15 que dice “si alguno entre ustedes está enfermo, deben llamar a los ancianos de la iglesia para que recen sobre el y le den la unción de los enfermos con aceite en nombre del señor y la oración ofrecida con fe hará a la persona enferma saludable…”. Esto se refiere a un sacramento. Después de leerlo, yo decidí tomar este sacramento que es llamado, “La unción de los enfermos“ o “El último sacramento “.
Con esto en mente, me acerqué al padre Williams de la parroquia San Pedro y San Pablo en Mississauga, Ontario. Le pedí que me diera el sacramento y él procedió a dármelo. Me sentí relajado pero nada sucedió. Algunos meses más tarde, es una cita con mi doctor, ella estaba sorprendida que mi Creatinina estaba en niveles normales. Ella pensó que el laboratorio había hecho un error y que mis resultados pertenecían a otra persona. Ella me dijo que en la siguiente cita conoceríamos la verdad acerca de mi situación.
Pasaron otros seis meses y mi prueba de sangre mostró que mi riñón está trabajando sin ningún problema. Yo salí de la oficina feliz. En ese momento a mi mente vino el sacramento que el padre Williams me había dado. Le agradecí a Dios mucho por este milagro. Cuando hablé a mi familia y a mis amigos acerca de este milagro, ellos me escuchaban, pero no podían entender lo grande que esto era.
Después de esto, mi vida continuó como siempre, pero repitiendo las frases de la Biblia y los pensamientos positivos diariamente. Este ejercicio estaba incrementando mi fe en Dios. Él estaba muy cerca a mí. Está repetición tiene el mismo poder como rezar.
Un día yo me levanté con un gran dolor en mi espalda y en mi pierna izquierda. Mi pensamiento era que esto iba acabar pronto. El próximo día el dolor continuaba. El dolor continuó los siguientes días. Mi doctora de familia me recomendó pruebas a mi columna y chequearme la circulación en las piernas. Las pruebas mostraron que nada raro había. Unos días me sentía totalmente mal debido al inmenso dolor. Realmente, yo estaba desesperado.
En ese momento decidí pedirle al padre Francesco de la mísma parroquia que me diera la unción de los enfermos. Después de recibirlo, yo sentí una gran relajación en mi persona. A pesar de esto, los próximos días, el dolor no desaparecía, mi frustración continuaba.
Mi doctor de familia, me dió fuerte medicación como morfina, y ello no ayudó. Después de algunos meses de gran dolor, un día en emergencia del hospital de Mississauga, un doctor me recomendó el centro de espina que pertenecía a este hospital. Llamé por una cita y fui allá buscando ayuda.
En la cita con el doctor del centro de la espina, me chequeó y tocó mi espalda muchas veces, y me dijo que yo necesitaba tener fisioterapia para sentirme mejor. Yo dejé el cuarto no muy feliz y resignado a tener ese dolor.
El mismo día después de cuatro horas de esta cita, yo me sentí mejor. Ningún dolor. Mi esposa me dijo que sin dolor yo no necesitaba tomar la medicación. Yo seguí su consejo y no tuve ningún dolor en la noche. Los próximos días el dolor desapareció. Desde ese día no volvió el dolor de la ciática. En 2020 tuve otra ciática que la comentaré después.
Estando tan sorprendido de sentirme tan bien, que yo pedí una cita con el mismo doctor. Él me dijo que no entendía por qué el dolor se había ido. Sugirió que podría haber sido cuando él tocaba con sus dedos mi espalda y un nervio pudiese haber movido. Yo sabía que la uncion era la razón de la cura de mi espalda y mi pierna. Le agradecí a Dios por este nuevo milagro. Dios es grande.
De la espalda y de la pierna hay mucha gente que se queja de dolor. Existe mucha publicidad de formas como resolver este problema y hay muchos que prometen algo que no cura. Todo esto es un buen negocio y mucha gente compra porque el dolor es casi imposible de soportarlo. Estas compañías gastan un montón de dinero en publicidad, porque ellos consiguen gente. Pero mi curación vino de Dios.
Los días pasaron y un día mi hermano Fernando, que vivía en Alabama, nos dijo a mi hermano Kiko y a mí que él tenía un problema en los pulmones y necesitaría un trasplante de pulmón en algún tiempo. Ambos nos preocupamos de su condición. Conociendo esto, decidimos viajar a Alabama a estar con nuestro hermano antes de su operación.
El viaje a Alabama fue al comienzo de abril 2013. Kiko y yo viajamos con nuestras esposas y nuestras familias. La idea era tener una reunión familiar en la misma forma que la habíamos tenido antes. Yo hablé con Fernando y le mencioné de la unción del enfermo. Uno de mis objetivos de viajar, era convencerlo de aceptar este sacramento.
Las tres familias estuvimos felices de estar reunidos, siempre ansiosos del transplante que debia que hacerse. En un momento, yo le dije a Fernando si él quería recibirlo, y él aceptó, pero mis sentimientos eran que tenía muchas dudas. Su temor era que este sacramento se da al final de la vida, pero yo le mencioné acerca de mis experiencias con mi riñón y mi espalda. Y el como doctor sabía todo lo que yo había pasado con mi riñón y mi espalda.
Después de la misa del sábado, yo hablé con el sacerdote acerca de nuestra intención, y él me dijo que estémos en la iglesia el próximo lunes. Nosotros tres fuimos y Fernando recibió la unción. Él estuvo muy impactado por la experiencia.
En los siguientes días en Alabama, nosotros vimos que su enfermedad había avanzado y que el trasplante debería ser pronto. Nos despedimos de Fernando y retornamos preocupados acerca de su salud.
10 días después de nuestra partida, Monica, quien es su hija, nos dijo que él había sido llamado al hospital porque había un pulmón disponible. Ese día el pulmón fue usado por otro paciente quien estaba en una peor situación que la de él. Una semana más tarde pasó y lo mismo ocurrió que el pulmón fue dado a otra persona. Algunos días más tarde, Fernando nos dijo que su enfermedad estaba avanzando, y él, como doctor, sabía que su tiempo era corto.
Él estába usando un tanque de oxígeno. A principio solo uno era necesitado, pero más tarde era más que uno. Un día ese desmayó y una ambulancia lo transportó al hospital. Ahí, su doctor dijo a la familia que el trasplante era urgente. No podía salir del hospital hasta que se haga la operación. Monica nos informó de cada paso de esta situación. Ella pidió oraciones para su papá a través de Facebook.
Yo recuerdo leyendo en Facebook mucha gente rezando por él en inglés y en español. Cuatro horas más tarde un pulmón estaba disponible, pero el doctor tenía que ver primero si era compatible con él. En dos horas el doctor dijo que la operación sería a las 9:00 de la noche. Más oraciones fueron pedidas y mucha gente en Facebook rezo por él. La operación tomó cuatro horas y no tuvo complicaciones.
Los siguientes días fueron de suspenso. Su recuperación tomó cuatro semanas y después fue dado de alta.
Los tres hermanos siempre hemos conversado durante 20 años por Internet. Era increíble ver a Fernando hablando también como si nada hubiera sucedido. Él tenia algunos problemas, pero todo iba yendo bien. Los doctores le recomendaron ser cuidadoso como cualquiera que tiene un trasplante. Gracias a Dios por este milagro a mi hermano. El pudo vivir ocho años más. Debido al COVID, mi hermano se enfermó y su pulmón enfermo no soportó la enfermedad. Fue un gran dolor para nosotros ver su partida pero había que aceptar la voluntad De Dios.
En febrero 2016, un amigo Eduardo Valdés fue diagnosticado con cáncer a la lengua. Yo lo convencí sobre la unción de los enfermos. Se la hizo el mismo febrero en la parroquia Virgen de Lourdes en el centro de Toronto. Yo me di cuenta que él no creía mucho en este sacramento. Mi amigo falleció en abril 2016. Lo acompañe los últimos tres meses de su vida. Yo fui diagnosticado con cáncer de la próstata en marzo 2016.
Antes de mi operación en junio 2016, le pedí al mismo padre la unción para mi operación. Pasaron unos meses y mi PSA, medida del cáncer, subió. Luego, mi doctor oncólogo Andrew Loblaw, me recomendó que me hiciera radiación. Viendo esto le volví a pedir al mismo padre la unción que fue en febrero 2017. Mi radiacion fue en marzo 2017. También tuve un tratamiento de hormonas al mismo tiempo. Desde ahí hasta ahora mi PSA se mantiene constante. Es tanto que en 2018 hice una página en Facebook llamada “Ayudar gente con cáncer” Gracias a Dios me siento muy bien. Me hago un PSA cada año como control.
La última vez que tomé la unción fue el 6 de noviembre, 2024. El padre fue el padre Van de Santa Catalina de Siena en Mississauga. Me comenzó una ciática por segunda vez en el 2020 y en julio de 2024 tenia un cansancio de piernas con un dolor en la parte inferior de la espalda. Estos dolores eran constantes y me tenían preocupado. Me sentía mal. Como le tengo mucha fe a este sacramento le pedí al padre y el me la dió.
En septiembre 2024 empecé clases de fisioterapia con la señora Menaga de MUV en Streetsville, Mississauga. Hasta ahora Enero 10, 2025 las clases continúan. Gracias a Dios los dolores de ciática, espalda y cansancio de piernas están pasando. He mejorado en un 80 %. Hay que tener en cuenta que yo tengo estenosis a la columna, y esta enfermedad con el clima frío, aumenta el dolor. Gracias a Dios y Menaga me siento mucho mejor.
Estas seis historias de uncion fueron acompañadas de oración. Una oración era Pilipenses 4:6-7 la cual dice “no estés ansioso acerca de nada, pero en cada situación, con oración y petición, con agradecimiento, presenta tus requerimientos a Dios. Y la paz de Dios que trasciende todo entendimiento, guardará tus corazones y tu mente en Cristo Jesús”.
Y por supuesto también Marcos 11:24 que dice “Yo te digo lo que tú pidas en oración, cree que tú lo has recibido, y será tuyo “.
El sacramento de la unción de los enfermos ayuda cuando la gente reza con mucha fe, una que mueve montañas, como Jesús dijo, y el que la recibe cree en la efectividad de este sacramento. Los resultados serán siempre realizados si es la voluntad de Dios. Y Dios permanentemente desea lo mejor para nosotros.


